| LOS PROPÓSITOS de la Fundación ICAROS |
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Las tres cuartas partes de los bosques del planeta han sido ya talados y cada año se pierden millones de hectáreas. Los productos forestales han ocupado nuestras vidas: madera para muebles para la construcción, para leña, para hacer, papel, etc. Los bosques son talados para convertirlos en zonas de cultivo extensivas de cultivos para productos como la palma de aceite, la soja o las plantaciones madereras. Nunca en la historia de la humanidad hemos deforestado a este ritmo brutal. Detrás del bosque están los árboles y entre ellos miles de especies vegetales y animales. Un mundo orgánico vivo. Un mundo en el que viven los espíritus vegetales que antaño fueron bien conocidos por algunas culturas. Y es que los árboles son no sólo la piel del planeta sino el hogar donde moran los espíritus de la naturaleza. Espíritus que con tesón hacen una inestimable función de protección. Espíritus que cooperan para que nuestra vida exista. De ellos respiramos el oxígeno que producen, el agua y lo suelos que conservan, mientras retiran nuestra dióxido de carbono que está contribuyendo al calentamiento global.
Los mensajes de los árboles son un ayuda para nosotros, para avanzar como sociedad más fraternal y sostenible, pero también para cooperar con el bienestar de los árboles y la naturaleza en general. Aunque nos creamos inteligentes, no somos los únicos capaces de comunicarnos. Los árboles están llamando a nuestros corazones para que colaboremos en la restauración de nuestro planeta. Cada uno de nosotros podemos ser una ayuda para los árboles de nuestros bosques y a la vez tomar mayor conciencia de nuestra humanidad. Los bosques deben regenerarse y florecer y la humanidad debe ver en ellos una oportunidad para compartir la sanación de nuestro planeta común. El conocimiento sobre las necesidades de los árboles y despertar pues nuestra conciencia es de beneficio común. No es fácil abrirse para comunicarse con los otros seres vivos o los elementales que viven en los árboles. Pero es una oportunidad para incrementar nuestra sensibilidad espiritual. Y esto es necesario para el bienestar de la naturaleza y para mejorar nuestra supervivencia hoy amenazada por la crisis ecológica que hemos inducido por el consumismo y la pérdida de conciencia holística. No basta con plantar árboles por todas partes. Debemos aprender a amar los árboles, conocer sus inquietudes y como colaborar mutuamente. Y para ello hay que comunicarse y esta comunicación desde el corazón es un aprendizaje al alcance de cualquiera que lo valore. Este es el espíritu que mueve a la fundación Icaros: oir el mensaje de los árboles. Necesitamos conservar los grandes árboles, los viejos árboles que contribuyen a la armonía planetaria. Hablar con los árboles es interrogarse se los propios propósitos personales en la vida de cada persona y a la vez acceder al conocimiento de los espíritus elementales de la Tierra que no son más que una expresión de la Creación.
VIDEO 1 Presentación de la Fundación Icaros en ocasión del Encuentro de Tecnologías Orgónicas en Enero 2010 en La Garrotxa VIDEO 2 El video adjunto "Testimonios" expone la experiencia que ha cambiado para siempre la visión que teníamos de nuestra naturaleza. Nuestro anhelo es transmitir esa sabiduría mediante: Talleres con árboles, Seminarios de plantas medicinales y Semina |
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Conferencia sobre los Elementales.
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Pero están al límite. Los árboles de los bosques están exhaustos y nos llaman a nosotros a que les demos una ayuda. Maestros vegetalistas, los antiguos druidas, los chamanes no son más que personas capaces de captar las vibraciones de los árboles y escuchar y a su vez comunicarse con ellos. Esta capacidad que tenemos de comunicación con los árboles está al alcance de cualquier personas que abra su corazón y su parte derecha del cerebro.